Pisacables
¿Alguna vez te has detenido a observar un clavo, una llave de tubo o ese pequeño ramplug que sostiene el peso de tus repisas contra la pared?
Son objetos que damos por sentado. Están ahí, sosteniendo nuestro confort, ocultos tras la pintura o en el fondo de una caja de herramientas, esperando el momento exacto en que los necesitemos. Para muchos, son solo acero o plástico.
Creemos que hay una conexión profunda entre un objeto diario y la fragilidad de nuestra propia existencia. Hemos decidido fundir en plata aquello que suele ser de plástico o hierro, porque queremos elevar lo funcional a la categoría de tesoro.
Hay belleza en lo que está oculto en el dorso de nuestra piel. Y la piel no es solo nuestra: hay piel en las paredes, en lo que sostiene los cables, en lo que estructura nuestra vida diaria.